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El juego de las “Caras”, Fiesta de Interés Turístico Regional desde el año 1993, no pierde la influencia masiva de público cada Viernes Santo. Vecinos de Calzada de Calatrava y visitantes llegados de toda la provincia, región y de distintos puntos geográficos del país. Para participar o presenciar la única fiesta profana que se celebra en Castilla La Mancha durante el tiempo de Cuaresma.

Este juego popular, se incluyo en el año 2007 en la Ruta de la Pasión Calatrava, Fiesta de Interés Turístico Regional.

Las Caras se celebran el Viernes Santo una vez que ha concluido la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno y se prolongan hasta las seis de la tarde, hora en la que dan comienzo las funciones del Santo Entierro.

A finales de la Edad Media, en un mundo en el que se identifica a cualquier personaje importante por su escudo, sus armas, se empieza a pensar cuáles serían las de Cristo y se llega a una conclusión claro: los instrumentos de su pasión. Al principio aparecen la cruz, la corona de espinas, la columna a la que fue atado para flagelarlo… pero pronto se multiplican y podemos encontrar al gallo (“antes de que el gallo cante dos veces tú me habrás negado tres”, le dijo Jesús a Pedro), la bolsa de las 30 monedas que cobró Judas por su traición, la lámpara con la que iluminaron el camino los soldados que subieron a prenderle al monte de los olivos, la escalera para subir a la cruz… y también su túnica y los dados con los que se la jugaron.fotocaras1

Con estas reseñas queda claro que ésta más que justificado jugar en Viernes Santo  a Las Caras. Al fin y al cabo lo que se hace es recordar un episodio concreto de la Pasión de Cristo (hay otra hipótesis, que recuerda que Judas se jugó las treinta monedas que cobró por entregar a Cristo). Ahora bien, en Calzada de Calatrava no se juega con dados, sino con monedas de cobre de la época de Alfonso XII (que llevan la cara del Rey, claro, y de ahí el nombre del juego).

Las figuras primordiales del juego de Las Caras son: la banca, el secretario o “baratero” y los apostantes o también llamados “puntos”.

La gente forma corros en las calles o lugares cerrados como el casino, establecimientos hosteleros, locales, etc. Que con anterioridad ya se han preparado o pintado en el suelo. Algunos de ellos con las iníciales pintadas en el suelo de su organizador.

La mecánica del juego y su dinámica es bastante sencilla. Por un lado está la banca, por otro los apostantes llamados “puntos” y por otro el “baratero”, que organiza y controla para que todo discurra con normalidad. Este comienza pintando un gran círculo en el suelo y empieza el juego. Cada apostante o “punto” hace una apuesta (dejando el dinero dentro del círculo), no existiendo más límite para las apuestas que el fondo de que disponga la banca, que situada en el medio del círculo cubre las apuestas depositadas en el suelo por una persona llamada “baratero”. La banca la cubre obligatoriamente y se lanzan las dos monedas al aire. Consiste en una apuesta de dinero a doble o nada que se decide mediante el lanzamiento al aire de dos monedas de la época de Alfonso XII. La banca va siempre a caras. El apostante gana si salen cruces y si sale cara y cruz se vuelve a tirar. Una vez hechas las apuestas, se tiran las monedas al aire y dependiendo de lo que salga, el apostante recoge sus ganancias o lo hace la banca.

En el caso de que la banca se arruine, pues uno de los apostantes o “puntos” sin obligación alguna puede sustituirle y el juego continúa.

Lo impresionante del juego no son sólo las cantidades de dinero que se mueven, sino que todo el mundo juega, mucho o poco. Eso sí, se pierda o se gane el ambiente es cordial, festivo y agradable.  

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