CARNAVAL

 Profile

Hablar en Miguelturra del Carnaval es siempre una apuesta importante. Un niño, un joven, cualquier anciano de la localidad, podrían disertar, sin miedo y sin tiempo, sobre algo que para el miguelturreño es mucho más que una Fiesta. El Carnaval es una forma de abordar la vida, de pararla, de templarla mirándola fijamente a los ojos y de decirle: "Hoy no, ¡chata!..., hoy el que manda en la "faena" es éste que vive oculto en mí y que me representa mejor que yo mismo. ¡Hoy no!. , ¡chata!"      

Precede a la Cuaresma Cristiana, es decir, a los cuarenta días, incluido el "Miércoles de Ceniza", anteriores a la Resurrección de Cristo, marcado por el  esfuerzo personal de los fieles, que han de hacer penitencia y olvidarse de determinadas actividades y alimentos en estas fechas. El origen, de la Fiesta en sí misma, no está del todo aclarado y aunque algunos investigadores, como Ribero-Meneses, lo sitúan en el Norte de España; como los festejos con que se celebraba el final del año ibérico, las investigaciones con mayor consenso y más extensa documentación, ponen los puntos de mira en las antiguas fiestas "Saturnales" y "Lupercales", Orgías y Bacanales.

El Carnaval de Miguelturra pierde sus orígenes más allá de lo que les es posible recordar a los viejos o de lo que estos han podido transmitir, con su voz y su memoria, generación tras generación. Los recuerdos más longevos, nos han descrito una Fiesta muy diferente de la que actualmente se conoce y disfruta. 

 Quizás la peculiaridad más significativa fuera la existencia de dos carnavales diferenciados, uno de corte religioso-cristiano llamado "los ejercicios de las cuarenta horas" o "El Jubileo de las cuarenta horas", el otro, totalmente profano, aún perdura con modificaciones importantes en su primaria configuración. Carnaval Religioso y Carnaval profano se disfrutaban en armonía, puesto que el papel que cada uno de ellos jugaba, en la vida de este pueblo, era perfectamente asumido por sus moradores. El Carnaval Religioso compartía los momentos con el profano: domingo, lunes, martes.

Los cultos, compuestos de misas, adoraciones y exposición del Santísimo, suponían un escape para la profunda religiosidad de un pueblo temeroso de Dios que al mismo tiempo gravaba su concienciación los excesos propios de la Fiesta. 

Las máscaras se despojaban de sus disfraces y accedían al lugar prohibido para el Carnaval: la Parroquia y su entorno, cumplían con sus creencias participando en momentos tan importantes como el Ofertorio de la tarde del martes de Carnaval, en el que pueblo, ediles, cofradías y representantes religiosos se unían como una sola alma, arropados por las coloridas banderas de los gremios medievales y bajo la presión del sonido penetrante del tambor.

 Hechas las paces con Dios, suponemos que por los pecados cometidos y por los que aún hubiera posibilidad de cometerse en el remate del día, el recuerdo de lo vivido embargaba a la población hasta el año siguiente. En la espera, nuevas coplas, bromas, disfraces,..., iban armándose dentro de las cabezas de los miguelturreños.

El Carnaval religioso perduró hasta los años ochenta de este siglo. Aguantó la Guerra Civil, pero tras ella no fue más que una sombra de su pasado esplendor. Separado de su compañero profano y preservado, Como a su pureza convenía, el Señor siguió siendo expuesto a los fieles, siendo velado por relevos de miembros de la Acción Católica, que se turnaban cada veinte minutos, entre las del mediodía y las cinco de la tarde, según indica Julián Plaza y el Aula de Estudios de Miguelturra en la edición anteriormente citada.

El Carnaval Profano de Miguelturra, por suerte, no ha desaparecido y no sólo se mantiene vivo, sino que muestra con orgullo la condición de haber aguantado cuantas prohibiciones han recaído sobre la Fiesta a lo largo del tiempo. Algunos de los elementos fundamentales de este Carnaval: Murgas, Estudiantinas, Comparsas, aún manteniéndose en sus principios, han derivado de forma clara a organizaciones populares llamadas "Peñas de Carnaval", de otros, como el "Alhiguí", del que hablaremos más adelante, casi sólo resta la memoria y el afán de los tradicionalistas de Carnaval, Peñas y Asociación de Peñas, por su conservación. A estas últimas se ha añadido una peña juvenil y que está activamente presente en todos los eventos, nos referimos a los "Cansaliebres".

Pero el elemento diferenciador del Carnaval Churriego, entre todos los restantes, el que define y particulariza esta expresión popular convirtiéndola en el sello de la localidad, ese, no sólo ha perdurado en la carrera del tiempo, sino que sigue vivo y con una clara apuesta por su defensa: La Máscara Callejera.

Con un disfraz sencillo, compuesto con ropones viejos y aderezos de andar por casa, con un simple trapo como máscara y al grito estridente y pasado de tono del: "¿A que no me conoces?", se lanza la máscara entre la muchedumbre "a dar broma", a contarle intimidades al marido, en la cara de su mujer, a provocar mozos y mozas, a chinchar a la novia, a "dar guerra" entre los mortales con la sola esperanza de no ser reconocida.

También se han mantenido pujantes las "Frutas de Sartén", alguna de las cuales descompusimos en su receta en la sección de Gastronomía, y en los desfiles de Carrozas, que en otros tiempos eran carros de labranza engalanados con esmero por sus propietarios.

El "Descabezo", consistente en arrancar la cabeza a un gallo o una gallina, cabalgando a lomos de burro o caballo, dejó su lugar al doloroso "Entierro de la Sardina", origen de los más impresionantes y penosos cuadros humanos que un mortal pueda contemplar en esta vida de lágrimas Los bailes también han resistido los avatares del tiempo y de la historia, aunque han llegado a nosotros con otros modos y maneras de celebrarse.

Hasta la Guerra Civil se celebraron tres bailes organizados por colectivos diferentes: El Sindicato, el Centro Obrero y el Casino. Los organizadores competían entre ellos por conseguir que su baile fuera el de más duración y de estas lúdicas competiciones surgían coplillas que recorrían, como pólvora prendida, todos los rincones del pueblo.

Así pasó en 1935 y rondó la siguiente copla:

"En el pueblo de Miguelturra
dos bailes se han celebrado,
triunfa de los dos casinos
el Centro Republicano.
En el otro están dispuestos
y nosotros a comer
carne frita con tomate.
...A las muchachas incansables
de este Centro Liberal
debemos darles un viva,
a todas en general.
...En el cielo manda Dios
en Egipto los gitanos
y en el pueblo de Miguelturra
mandan los republicanos.
y en este pueblo, señores,
quien manda en Carnaval
es el Centro de Cultura
o es el Casino Liberal".

Poco tiempo quedaba, cuando se escribieron estos ripios, para que la vida de nuestro país se convulsionara, aún más lo que estaba por entonces, con la confrontación fratricida, fríamente llamada Guerra Civil. Pero esta supuso una reafirmación de la Fiesta, una revolución social, de Miguelturra y pocas más localidades, que puso por delante de represión y prohibición, la libertad y la inversión del mundo, en el más puro estilo de las celebraciones Saturnales.

El tres de febrero de 1937 se ordenó "...suspender en absoluto las fiestas de Carnaval" ya que las circunstancias que atravesaban el país "aconsejan un retraimiento en las exteriorizaciones de las alegrías íntimas", en febrero de 1938 se volvió a confirmar la supresión y en enero de 1940 Serrano Suñer resolvió mantener la prohibición absoluta sobre el Carnaval.

No fueron estas las primeras prohibiciones, aunque esperamos que si sean las últimas, como ejemplo, traemos aquí la que el veinte de febrero de, 1929, por la Real Orden Circular número 86, firmada por Primo de Rivera, se convertían los días festivos de Carnaval en laborables y se restringía los horarios para las máscaras. Hubo otras en la historia y a todas respondieron los miguelturreños de  igual modo, con la insubordinación social, lúdica y pacífica. 

Las máscaras corrían perseguidas por serenos y Guardia Civil, jugando cada cual su papel, las puertas de las casas permanecían abiertas procurando una vía de escape a los perseguidos, que atravesaban las casas y escapaban saltando las tapias de los corrales o escalando por los tejados. A veces no había suerte y la máscara era arrestada y multada, llevando con tanto orgullo la carga que las multas se pagaban como si fueran premios.

Aunque este estado de "desobediencia civil" era generalizado en Miguelturra, rara vez se produjeron enfrentamientos dignos de mención y el tiempo se fue encargando de volver las cosas a su sitio y la Fiesta a su Pueblo, al "Término carnavalero de Miguelturra", como reza en las carreteras cuando se traspasan los límites de su territorio.

La transición política y la democracia, trajeron buenos aires para el Carnaval. Los miguelturreños se juramentaron, y así siguen, en la idea de impulsar "su Fiesta", la que llevan cargada en la venas y en el corazón. En pocos años, se han creado o retornado los pregones, las máscaras mayores, el carnaval infantil, las frutas de sartén, los concursos de carteles, de trajes de carnaval, de coplas, de murgas, chirigotas, comparsas y carrozas, los bales de máscaras, el entierro de la sardina, el desfile de Piñata,..., y como, las Peñas y la Asociación Cultural de Peñas y la Asociación Cultural de Peñas.

A esto hay que sumarle que muchos de los servicios municipales han aportado actividades para estas fiestas, como es el caso de Juventud, aparte de los que ofrece Festejos, que son la mayoría.

Medios de comunicación, televisiones, y multitud de programas en directo a través de las emisoras de radio provinciales, regionales e incluso nacionales radian, año tras año, los concursos de fruta en sartén, la toma de contacto con los protagonistas del Carnaval y sobre todo con sus gentes, que son las que año tras año van haciendo de estas fiestas algo jocoso e interesante que perdura con el paso del tiempo.

La suma del portal web municipal a estas labores de difusión y apoyo a la fiesta carnavalera posibilita que en los últimos años existan no menos de 1.500 imágenes de todos los actos, imágenes que se dan a conocer inmediatamente para su consulta a través de Internet, informaciones, o esta zona en la que estamos, dedicada exclusivamente a detallar y pormenorizar todo lo referente al Carnaval churriego.

CARTELES

Cartel 1981
Cartel 1981 Cartel 1981
Cartel 1982
Cartel 1982 Cartel 1982
Cartel 1983
Cartel 1983 Cartel 1983
Cartel 1984
Cartel 1984 Cartel 1984
Cartel 1985
Cartel 1985 Cartel 1985
Cartel 1986
Cartel 1986 Cartel 1986
Cartel 1987
Cartel 1987 Cartel 1987
Cartel 1988
Cartel 1988 Cartel 1988
Cartel 1989
Cartel 1989 Cartel 1989
Cartel 1990
Cartel 1990 Cartel 1990
Cartel 1991
Cartel 1991 Cartel 1991
Cartel 1992
Cartel 1992 Cartel 1992
Cartel 1993
Cartel 1993 Cartel 1993
Cartel 1994
Cartel 1994 Cartel 1994
Cartel 1995
Cartel 1995 Cartel 1995
Cartel 1996
Cartel 1996 Cartel 1996
Cartel 1997
Cartel 1997 Cartel 1997
Cartel 1998
Cartel 1998 Cartel 1998
Cartel 1999
Cartel 1999 Cartel 1999
Cartel 2000
Cartel 2000 Cartel 2000
Cartel 2001
Cartel 2001 Cartel 2001
Cartel 2002
Cartel 2002 Cartel 2002
Cartel 2003
Cartel 2003 Cartel 2003
Cartel 2004
Cartel 2004 Cartel 2004
Cartel 2005
Cartel 2005 Cartel 2005
Cartel 2006
Cartel 2006 Cartel 2006
Cartel 2007
Cartel 2007 Cartel 2007
Cartel 2008
Cartel 2008 Cartel 2008
Cartel 2009
Cartel 2009 Cartel 2009
Cartel 2010
Cartel 2010 Cartel 2010
Cartel 2011
Cartel 2011 Cartel 2011
Cartel 2012
Cartel 2012 Cartel 2012
Cartel 2013
Cartel 2013 Cartel 2013
Cartel 2014
Cartel 2014 Cartel 2014

tienda-online     eventos2

 rutapasioncalatrava             QR-Droid

iphoneapp           mapaweb1

  fotos            contacto1




2014  -  Taller de Empleo Desarrollo Multimedia