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Historia

800px-Calatrava la Vieja puerta alcázarNos encontramos en la ciudad islámica de Qal’at Rabah, fundada en época Omeya en el cruce de caminos entre Mérida y Zaragoza y el Atlántico y Levante, convirtiéndola así en la ciudad más poblada e importante en el siglo XIII entre Toledo y Córdoba. Durante el Califato, se convirtió en cabeza de esta región y fue un gran centro de apoyo a los Omeyas cordobeses.

Se tienen noticias de la existencia de la plaza fortificada de Calatrava en 785. En 853, debido a los enfrentamientos entre la rebelde ciudad deToledo y el emirato de Córdoba, quedó semiderruida, si bien fue reconstruida poco después.

La época de mayor esplendor de la ciudad se inicia con la refundación realizada por al-Hakam, hermano del emir Muhammad I, tras la destrucción por rebeldes toledanos en 853. Entre esta fecha y 1147, la ciudad se convirtió en la capital de una amplia región. Con la caída del califato cordobés, su dominio fue disputado los reinos taifas de Sevilla, Córdoba y Toledo.

Tras la conquista de Toledo por el rey Alfonso VI (1085) y la consecuente llegada de los almorávides a la Península, un año después, Calatrava fue el enclave más avanzado de Al-Ándalus en sus continuos hostigamientos al reino cristiano.

De ese convulso siglo X es un ilustre calatraveño andalusí: el poeta Abu Tammam ibn Rabah, nacido en Calatrava, a la que elogió en sus poemas, aunque probablemente residió en Sevilla o en Zaragoza, lugares más propicios para el cultivo de la poesía.

En 1147, la ciudad pasó a poder de Alfonso VII, convirtiéndose ahora en la plaza cristiana más avanzada frente a los musulmanes. Tras fracasar la primera encomienda dada a los Caballeros TemplariosSancho III de Castilla (1158) entregó el enclave al Abad Raimundo de Fitero, dando así lugar al nacimiento de la Orden de Calatrava

La ciudad fue recuperada por los almohades en 1195, tras su victoria sobre Alfonso VIII en la batalla de Alarcos. La mantuvieron en su poder durante diecisiete años, hasta 1212, cuando el rey de Castilla la recuperó en el transcurso de la campaña que desembocaría en la decisiva batalla de Las Navas de Tolosa.

En 1217, la sede maestral de la Orden se trasladó al castillo de Dueñas, unos 60 km más al sur, que desde entonces será conocido como Calatrava la Nueva. La antigua ciudad de Calatrava pasó entonces a ser conocida como Calatrava la Vieja, quedando como cabeza de una Encomienda, con sede en el que fue su antiguo alcázar islámico. Su definitivo abandono se produjo a principios del siglo XV, momento en el que el Comendador de Calatrava trasladó su residencia a la vecina Carrión de Calatrava.

Todos los pueblos de la comarca (Campo de Calatrava) pertenecían a la Orden, hecho que muchos lo conservan recogido en la segunda parte de su nombre.

En la actualidad Calatrava la Vieja es uno de los yacimientos arqueológicos de origen islámico de mayor relevancia en el territorio español. La importancia de los restos existentes obedece al considerable desarrollo que Calatrava alcanzó durante un periodo comprendido entre 785, fecha de la primera mención documental conocida sobre su existencia y 1212, año en el que se origina el imparable proceso de decadencia que motiva que, a comienzos del siglo XVI, la ciudad se encontrara prácticamente abandonada.

Pese a que en la misma localización se han encontrado restos de época ibera que hablan de un asentamiento de gran importancia, no existen restos que permitan suponer la existencia de ocupación en época romana o visigoda, a consecuencia, seguramente, de lo insalubre del entorno.

El recinto comprende un total de 44 torres con un foso que lo rodea, de época árabe, alimentado por las aguas del río Guadiana. Quedan restos de ingenios hidráulicos de gran complejidad tecnológica para la época, como de las cuatro corachas, que elevaban el agua desde el foso a la ciudad para abastecerla. Parte de ella era desviada hacia la torre pentagonal, por la que salía a alta presión a través de un sistema de cañerías, de nuevo al foso. Este era un sistema defensivo hidráulico sin parangón en la fecha. De época templaria quedan restos de una iglesia inacabada, así como de dependencias y de la iglesia calatrava posterior.

Hoy en día se encuentra sometido a excavación arqueológica y restauración.

Las murallas y fosoCalatrava la Vieja foso

Calatrava ocupa un cerro amesetado de planta ovoide, con 5 hectáreas de extensión, en la margen izquierda del río Guadiana. Desde él se tiene un amplio dominio visual del entorno, pero no aporta capacidades defensivas destacables. La única defensa natural sólida la proporciona el propio río, cuyo cauce, antaño muy ancho y pantanoso, protegía el frente norte de la ciudad; en el resto de la plaza, la accesibilidad del cerro fue paliada mediante sólidas murallas (1.500 m de longitud) que se adaptan al contorno de éste.

Una gran parte de la muralla —casi toda de época omeya— aún se halla cubierta por escombros. Está jalonada por, al menos, 44 torres de flanqueo, de las cuales dos son albarranas. Con excepción de las dos torres situadas en el extremo oriental del alcázar, de planta pentagonal en proa, todas las demás son de planta cuadrangular, hueca y maciza. En el frente sur de la ciudad, donde se abre la puerta de entrada en recodo, las torres son de mayor tamaño, más abundantes, algunas de ellas huecas, y aparecen más espaciadas, mientras que las del espolón oeste —mejor defendido por el escarpe del terreno— son siempre macizas, más pequeñas y se encuentran más próximas entre sí. Las que dan al río con casi todas huecas.

Salvo por su frente norte, protegido por el río y en donde se sitúan las corachas de abastecimiento de agua, el resto del recinto se encuentra rodeado por un foso seco que convertía a la ciudad en una verdadera isla. Dicho foso está en su mayor parte excavado en la propia roca del cerro y cuenta con más de 750 metros de recorrido y una profundidad media de 10 metros. En frente de la puerta principal del lado sur, se aprecian los restos de un puente que salvaba el foso.

El cerro está dividido en dos zonas, separadas entre sí por una muralla de grandes proporciones: el alcázar, al este, y la medina, que ocupa el resto de la superficie. Al exterior de la muralla se extendían los arrabales.

Puertas y torreones

En Calatrava la Vieja existen dos ejemplos emirales (siglo IX) de puerta en recodo. La más notable daba acceso a la ciudad por el sur, después de traspasar un puente que salvaba el foso. Alojada en un macizo que conoció diversas ampliaciones, daba entrada a la medina mediante una rampa calzada con grandes lastras. Junto a ella existe un portillo que, por permitir un mayor control, debió de ser el paso más utilizado. En el alcázar se localiza la otra puerta en recodo que facilitaba la entrada desde el río mediante una rampa exterior al recinto; además, existió un portillo junto a la gran puerta que comunicaba la medina con el alcázar y que fue clausurado al construirse el gran salón de audiencias del alcázar.

Torres albarranas

En la zona del alcázar y muy próximos entre sí, se localizan los dos ejemplares de este tipo de torre avanzada en Calatrava. La más alta y de mayores dimensiones, hueca y con la parte inferior de sillares y la superior de mampostería, está datada, como el resto del paramento de la muralla vecina, hacia el año 854. Junto a ella y más cerca del río, se localizan los restos de una segunda albarrana, de cronología almohade, que muestra sillares reaprovechados junto con obra en tapial. En el frente sur de las murallas, entre el alcázar y la puerta de la medina, hubo una tercera torre albarrana que posteriormente fue macizada, adoptando una planta pentagonal en proa.

Torre pentagonal en proa

Hay tres torres de este tipo en Calatrava la Vieja. Dos huecas se sitúan en el extremo más oriental del alcázar, formando parte esencial del sistema defensivo hidráulico. La más alejada del río, sin acceso posible desde el alcázar y con sus muros perforados por tuberías de cerámica, pudo ser un castellum aquæ. La más cercana al río tiene acceso directo desde el alcázar y podría servir de puesto de control. Ambas han sido datadas hacia el año 854. Una tercera torre del recinto, anteriormente albarrana, fue macizada y forrada con materiales reaprovechados, para ser transformada en una torre pentagonal, quizás para alojar en su terraza grandes máquinas de guerra, como manganeles.

Corachas

Calatrava Vieja corachaComo un caso absolutamente excepcional, en Calatrava la Vieja se han identificado cuatro corachas. La más antigua, anterior al 853, fue rota al construir el castellum aquæ, si bien parte de sus restos sirvieron de apoyo a estructuras de época almohade, junto al río. Además de una segunda coracha situada en los arrabales, aún por desescombrar, destacan las corachas de la medina y del alcázar. La de la medina se adentra en el río casi 80 metros y está jalonada por cinco torres-contrafuerte situadas a contracorriente. Mediante un sistema de norias de relevo, captaba agua del río desde la torre terminal, elevándola hasta el interior de la medina para el abastecimiento de ésta.

La coracha del alcázar —aún por descubrir en su totalidad— y el castellum aquæ constituyen el núcleo de un sistema defensivo hidráulico único en su género. Dicho sistema quedó configurado durante la reconstrucción de la ciudad en el año 854. La coracha captaba agua del río y la elevaba hasta la parte superior del lienzo oriental del alcázar, desde donde, por medio de canales, era distribuida tanto al interior de éste —para ser utilizada por sus ocupantes— como hacia elcastellum aquæsituado en la torre pentagonal sur; desde ésta última, el agua vertía al foso, a alta presión, a través de las numerosas bajantes de cerámica que atraviesan sus muros.

Semejante mecanismo, auténtico unicumen la arquitectura militar medieval, suponía no sólo una entrada alternativa de agua al foso para asegurar su abastecimiento en los momentos de estiaje del río, sino también y, principalmente, una nueva y espectacular manifestación del lenguaje del poder omeya: un impresionante vehículo de propaganda política. Durante el período almohade, el sistema fue reformado mediante un antemuro que, profusamente perforado por varios niveles de bajantes de cerámica, se apoyaba en la vecina torre albarrana levantada entonces.

Medina y arrabales

La medina constituía el centro de la vida urbana de Calatrava. Las fuentes escritas cuentan que tenía todas las estructuras propias de una ciudad islámica: mezquitasbaños, tiendas, hornos, «casas fuertes de tierra»… En su sector central se han localizado restos de habitaciones y una calle enlosada de época almohade. Se encontraba completamente rodeada por una sólida muralla con más de cuarenta torres. A su interior se accedía a través de una de las puertas en recodo más antiguas de Al-Ándalus, precedida por un puente que permitía salvar el foso. En los extensos arrabales que rodean la ciudad se han localizado diversas áreas artesanales e industriales, un cementerio almohade, restos de caseríos dispersos y una mezquita en el conjunto de la actual ermita de la Encarnación.

El alcázar800px-Calatrava la Vieja puerta alcázar

Se localiza en el extremo oriental de la ciudad, al comienzo del foso. De planta triangular, cuenta con una extensión de 1 hectárea. En torno a él se concentran los elementos defensivos más destacados de la plaza, no sólo porque estaba destinado a albergar los centros de poder, sino también porque las defensas naturales de este sector del cerro eran de escasa entidad. En sus defensas y estructuras internas se diferencian varias etapas:

  1. Anteriores al año 853: los restos del antiguo muro de cierre occidental, formado por la propia puerta, todavía oculta y por diversas torres incluidas en él, de muy diversa construcción: adobe, ladrillo, tapiales de tierra y mampostería, etc.
  2. Las pertenecientes a la reconstrucción de Muhammad I (post. 854) responden a un plan unitario promovido, como en otras partes de la ciudad, por el poder central cordobés con un claro propósito de manifestar su supremacía en la región. Destacan las grandes torres de entrada —que forran a las primitivas—, el gran arco triunfal que antecede a la antigua puerta y los paramentos oeste y sureste. A esta etapa se atribuye también la construcción de la torre albarrana primitiva y las torres pentagonales en proa, que, junto con la coracha vecina, formaban parte de un sistema defensivo hidráulico.
  3. Las islámicas de cronología imprecisa: el aljibe exento, por delante de la puerta, y la gran sala con varios arcos de herradura de gran tamaño, que se corresponde con un gran salón de audiencias ligado a una alberca y a un jardín: todo ello con un alto valor simbólico, que relaciona el ejercicio del poder del gobernante que lo construyó con el dominio del agua, y que lo enlaza con primitivos ceremoniales omeyas de Oriente.
  4. El inconcluso ábside templario (1147–1158), de planta dodecágona, que es uno de los pocos testimonios constructivos de la Orden del Temple en Castilla.
  5. Sobre restos más antiguos, la iglesia y las dependencias adjuntas de la Encomienda de Calatrava (siglos XIII y XIV) ocupan la mayor parte del área del alcázar. En esos dos siglos se realizaron continuas obras, reformas y reaprovechamientos de los espacios. Destacan los restos de una herrería y las dependencias abovedadas junto a la iglesia.

 

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