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De Abril a Septiembre:

Lunes Cerrado

Martes a Viernes: 11:00 a 14:00/ 17:30 a 20:30

Sábados: 10:00 a 14:00/ 17:30 a 20:30

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De Octubre a Marzo:

Lunes Cerrado

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Sábados: 10:00 a 14:00/ 16:00 a 18:00

Domingos: 10:00 a 18:00

TARIFAS:

Entrada general: 3 €

Entrada reducida: de 1,5 € a los siguientes colectivos:

Niños entre 5 y 14 años (los menores de 10 años deben ir acompañados de un adulto)

Carné Joven

Grupos de más de 20 componentes (con previa reserva y pago bancario)

Grupo de escolares (con previa reserva y pago bancario)

Desempleados y Jubilados

Los empadronados en cualquier municipio del Campo de Calatrava: Aldea del Rey, Almagro, Ballesteros de Calatrava, Bolaños de Calatrava, Calzada de Calatrava, Cañada de Calatrava, Carrión de Calatrava, Granátula de Calatrava, Miguelturra, Moral de Calatrava, Pozuelo de Calatrava, Torralba de Calatrava, Valenzuela de Calatrava , Vva. de San Carlos, Villar del Pozo.

 

Historia

castillo-calatrava-la-nuevaEl Sacro-Convento y Castillo de Calatrava la Nueva, fue construido por la Orden Militar de Calatrava después de la victoria de las Navas de Tolosa. Tras esta batalla la frontera cristiana se establece en  Sierra Morena, por lo que la Orden se traslada a esta nueva fortaleza, en el año 1217, para defender y repoblar los territorios reconquistados.

La Orden se traslada desde la ciudad-fortaleza de Calatrava la Vieja (Carrión de Calatrava), lugar de fundación de la Orden en 1158 por San Raimundo de Fitero y Fray Diego Velázquez, hasta  este nuevo enclave, que se erige como casa-matriz  y cabeza de la Orden. Aquí convivieron  monjes y caballeros hasta el traslado de estos últimos a Almagro (sede de la Administración de la Orden), quedando Calatrava la Nueva solamente como monasterio de monjes cistercienses.

Los monjes permanecieron en la fortaleza hasta 1802, fecha en que se trasladan a Almagro, debido a la incomodidad del recinto y a los graves daños sufridos en 1755 con el terremoto de Lisboa. Con el abandono y las leyes desamortizadoras del siglo XIX, Calatrava la Nueva es abandonada, desmantelada y expoliada hasta que en el 1954 fue declarada Monumento Histórico Artístico, comenzando su recuperación.

El Sacro-convento y  Castillo de Calatrava la Nueva, se encuentra situado en la cima del cerro el Alacranejo, en término municipal de Aldea del Rey, en la carretera que une las poblaciones de Calzada de Calatrava con Puertollano, pasando por Villanueva de San Carlos.

Este castillo está muy próximo al de Salvatierra, junto con el cual flanquea una de las más importantes vías naturales que cruzan Sierra Morena y unen la Meseta con el Valle de Guadalquivir. Ya desde épocas prehistóricas ambos lugares fueron elegidos por gentes de la Edad de Bronce para situar sus poblados como muestran los restos hallados en ambos castillos.

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SACRO-CONVENTO Y CASTILLO

Todo el conjunto muestra un aspecto de gran solidez, está fabricado en mampostería de piedra y ladrillo. Pensada y construida como fortaleza de marcado carácter defensivo, sufrió distintas modificaciones para acomodarse a las nuevas necesidades de la Orden. Tiene tres recintos amurallados, ocupando en total una superficie en torno a los 46.000 m. Los lienzos de muralla se asientan directamente sobre las rocas y siguen la disposición de las peñas. En la zona Sur de la primera muralla se encuentra la llamada puerta del Sol, hoy muy modificada. Y siguiendo el lienzo de muralla nos encontramos con un portillo al Oeste, otro al Norte y una puerta unos metros más adelante que mira al Este. Estas puertas y portillos tienen difícil acceso y se encuentran ocultos por las esquinas y los contrafuertes de las murallas. El camino asciende rodeando el Cerro del Alacranejo (900 m. de altitud). Fue empedrado y modificado para la visita que en la Semana Santa de 1560 realizó al convento el rey Felipe II.

El conjunto consta de tres recintos amurallados construidos directamente sobre la roca y en forma de zig-zag para facilitar la defensa; consta de varios portillos de entrada escondidos en los ángulos del muro, todos ellos realizados en piedra volcánica roja. Las murallas conservan el paso de ronda y las almenas con pequeños huecos a modo de saeteras.

Al recinto se accede por una pendiente que nos lleva a la Puerta de los Arcos, dejando atrás los restos de otra puerta perteneciente a una construcción anterior (posiblemente el Castillo de Dueñas). La Puerta de los Arcos está construida en piedra volcánica roja y consta de tres arcos. Continuando por el camino llegamos a la fachada principal y la Puerta de Hierro, sobre la que se abren dos vanos usados posiblemente como paso de las cadenas para abrir y cerrar la pesada puerta. Esta puerta nos permite el acceso a la fortaleza, introduciéndonos a una gran bóveda de mampostería de piedra cuarcita, con una serie de ventanas a la izquierda y dos puertas a la derecha. Al fondo se encontraba una rampa que permitía el acceso a un piso inferior, hoy desaparecido. A la izquierda de la fachada principal, han aparecido restos de dependencias de época de la construcción de la fortaleza. 

Tras atravesar la Puerta de Hierro se ingresa en un recinto abovedado al fondo del cual existía una rampa que daba acceso al piso inferior, hoy desaparecido. También tiene dos puertas a la derecha. La primera accedía al Convento y la segunda al resto de dependencias, por la cual se accede al patio donde a la izquierda  aparecen estructuras abovedadas y arcos de roca volcánica, sobre la que se construyeron en el siglo XVIII otras habitaciones utilizadas como oficinas, almacenes, matadero, etc.

A la derecha dejamos una escalera de piedra caliza y ladrillo que comunica directamente con la zona conventual. A su lado hallamos una construcción perteneciente a las cocinas, reformadas en el siglo XVIII, aunque podemos observar los restos de las originales del siglo XIII que  eran de mayor tamaño. Tras el arco de ladrillo se llega al Raso de la Tahona, desde el que se divisan las primeras estribaciones de Sierra Morena.

En el lado Sur del raso se encontraba un gran edificio que posiblemente funcionaba como librería y al lado, se hallaban las hospederías, que eran utilizadas por los visitantes y personal no relacionado con la Orden. Existían dos, la alta y la baja, a las cuales se accedía desde las celdas del Convento, hasta la reforma de 1560 por la visita de Felipe II, en que se construye una escalera exterior para evitar el paso por la clausura. Las dependencias se disponían en torno a un pasillo central, orientadas al Sur y al Este. También se documenta la existencia en esta zona de hospederías de la enfermería hasta su traslado en 1652. 

hornoLos Hornos, edificio del siglo XIII construido en piedra cuarcita con dos puertas, una de ellas con arcos de roca volcánica. En su interior aparece una banco corrido a todo su alrededor  y al fondo se halla el horno del pan, construido en el siglo XVIII totalmente en ladrillo.

Enfrente de la puerta aparecen restos de un primitivo horno, posiblemente de cerámica y algunas dependencias para almacenar la arcilla.

Esta zona se separa de la Villa Vieja mediante un lienzo de muralla con paso de ronda (que llega hasta la iglesia) y varias torres circulares de vigilancia, de las cuales podemos ver la reconstrucción de una de ellas.

Rodeando el castillo y en dirección con la Iglesia nos encontramos con otro lienzo de muralla que nos separa de la “villa vieja”. Adosado a esta muralla se encuentra el antiguo horno, y al que se pasaba por dos escaleras, una de cuarcita y la otra con una doble arcada de piedra. 

 

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LA IGLESIA

A través del arco de piedra volcánica accedemos al espacio que comunica con la Villa Vieja (puerta de la izquierda), y la escalera en recodo que nos lleva a la fachada principal de la Iglesia, que en origen se decoraba con una arquería de ladrillo a modo de pequeño pórtico.

La fachada se estructura mediante cuatro contrafuertes circulares a modo de torreones, que junto a las almenas confieren al edificio un marcado carácter defensivo. Lo más destacable es su cuerpo central con la Puerta de la Estrella, realizada en piedra volcánica roja y decorada con arquivoltas y un alfiz de influencia islámica. Sobre la puerta se abre el grandioso rosetón, mandado construir por los Reyes Católicos para iluminar el interior. Sus vidrieras, hoy perdidas, representaban los Misterios de la Virgen.

El interior es amplio y diáfano;  y su bello estilo cisterciense (caracterizado por la ausencia de decoración y riquezas), se mezcla con elementos románicos e islámicos. Consta de tres naves acabadas en ábsides, separadas por pilares circulares a los cuales se adosan columnillas, que se corresponden con los nervios de las bóvedas de crucería, realizados en piedra volcánica roja. Separando las naves aparecían varias rejas que dividían el espacio reservado a los religiosos y a los caballeros en los días de culto en común.

Con el apogeo de la Orden, la Iglesia se fue dotando de una mayor ornamentación y riquezas, así se documenta la existencia de un coro con dos órganos del siglo XV, el retablo mayor, rejas, sepulcros...

La capilla del Comendador Mayor Don Diego García de Castrillo, estaba cerrada con una reja de madera decorada con el escudo de Don Diego. Su interior se cubría con una bóveda de lacería en piedra decorada con los escudos de los Reyes Católicos y de este Comendador Mayor.

En la pared derecha se hallaba el retablo con una imagen de Cristo, y al lado del retablo se guardaba el estandarte de la Orden. En el centro de la capilla estaban los sepulcros de Don Ramiro Núñez de Guzmán y de Don Diego García de Castrillo. Se conservan algunos restos visibles de una inscripción que narraba la participación en la guerra de Granada del Comendador Mayor.

La capilla de Don García de Padilla o la capilla dorada, capilla sepulcral de Don García de Padilla, cuya lápida y epitafio se hallaba en el centro de la misma. Estaba toda ella decorada con pan de oro, de ahí el sobrenombre de Capilla Dorada. Tenía una reja de hierro dorado en el arco de entrada, el cual estaba decorado con  pinturas murales representando a los profetas.

Su bóveda era de lazo, cubierta de pan de oro y decorada con escudos heráldicos de los Padilla y cruces de Calatrava y los muros se cubrían con pinturas de tema religioso e inscripciones referentes a Don García de Padilla y a Carlos V.

En la pared de enfrente se encontraba el retablo en madera, de dos órdenes de columnas y pinturas representando a San Benito, San Bernardo, San Francisco y la Virgen.

La Sacristía y Relicario, la entrada a la Sacristía se ornaba con labores de yesería con el escudo de los Padilla y se iluminaba por una ventana con una vidriera con Cristo Crucificado. Alrededor de la estancia estaban los diferentes muebles para guardar los objetos sagrados y de culto. Se cubría por un artesonado con molduras, cruces de Calatrava y escudos de la familia Padilla.

Mediante una puerta al fondo de la Sacristía se accedía al Relicario, aquí se guardaba el Arca del Tesoro de la Orden  y algunos objetos de culto. En la pared del fondo y sobre un altar se hallaba el relicario propiamente dicho, era un mueble de madera, cerrado por dos grandes puertas y en su interior se guardaban las numerosísimas y valiosas reliquias separadas en catorce cajones. De entre todas las reliquias podemos destacar restos del Lignum Crucis, una bolsa y una toca de la Virgen, un hueso de María Magdalena, otro de San Marcos ... entre otras muchas.

La Capilla de Don Gutierre de Padilla o capilla grande, tras una reja dorada con el escudo Los Padilla se accedía a esta capilla que, por ser la de mayores dimensiones, era donde se celebraban las ceremonias de toma de hábito.

La bóveda era de lazo y en su clave estaba el escudo de Don Gutierre de Padilla, Comendador Mayor de la Orden. Tanto el suelo, como el banco corrido  estaban cubiertos de azulejos, al igual que el graderío sobre el que se situaba el retablo, que representaba el Santo Descendimiento, los Misterios de la Virgen, San Benito y San Bernardo.

La Capilla de Don Pedro Girón, capilla funeraria del XVII Gran Maestre de Calatrava, muerto misteriosamente en Villarrubia de los Ojos cuando se dirigía de camino al encuentro de su futura esposa, la Infanta Isabel de Castilla, la futura Isabel la Católica.

La capilla contenía los restos de Don Pedro Girón en un magnífico sepulcro, obra de Egas Coeman, hoy perdido. Los muros estaban cubiertos con losas de alabastro y sus ventanas son de herradura, una de ellas enmarcada en un arco polilobulado, mostrando así la gran influencia que el arte mudéjar ejerció en la decoración de Calatrava la Nueva.

La capilla de Don Gonzalo Nuñez de Guzmán, la verja que cierra la capilla es de madera, decorada con cruces de Calatrava en negro (como eran en su origen ) y con las armas de este Gran Maestre, cuyo sepulcro se situaba en el centro de la capilla sobre tres leones y con decoración heráldica. Su bóveda es de cuarto de esfera, muy típica de la arquitectura románica.

En el arco del muro entre esta capilla y la puerta del claustro, hay un nicho decorado con yeserías moriscas donde se guardaban los restos del Gran Maestre Don Enrique de Villena.

altarmayorEl altar mayor, el espacio del ábside central era ocupado por el altar y retablo mayores, los cuales estaban dispuestos de tal manera que quedaba un hueco libre entre el retablo y el muro, que era utilizado como cámara para ornamentos de culto.

El retablo realizado en madera, estaba coronado por el escudo de los Reyes Católicos y una corona a modo de dosel, en el centro estaba situada una talla de la Virgen y varios cuadros representando a San Benito, San Gregorio, San Bernardo y San Miguel.

En el muro izquierdo y entre las columnillas adosadas a él, había un gran arco donde sobre tres leones de piedra estaba el sepulcro del Infante de León Don Alfonso, hermano de Fernando III “el Santo”. Y justo en esta parte, pero en el muro derecho, se encontraba el sepulcro de la Marquesa de Veragua, única mujer aquí enterrada, ya que murió cuando venía a visitar a su esposo, el Almirante de Aragón, que se encontraba preso en este castillo. Hecho curioso fue que sus restos fueron retirados del altar mayor, pues estaban en un lugar más elevado que el Sagrario del Altísimo.

Todo este espacio fue utilizado como zona de enterramiento, así también se documenta la existencia en el suelo de la cabecera de  las tumbas del Gran Maestre Don Luis de Guzmán y del electo Fernando de Padilla.

Delante del ábside mayor, pero ya en la nave, estaba el coro realizado a finales del siglo XV por deseo de  Don Diego García de Castrillo. Se completaba con una sillería y dos órganos. Y en el suelo estaba enterrado el Obrero Mayor de la Orden Don Gonzalo Fernández de Córdoba.

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Campo de los Mártires, se conoce así lo que era el cementerio de la Orden. Recibió este nombre a raíz  del traslado de los restos de frailes y caballeros calatravos muertos en la defensa de la fortaleza de Calatrava la Vieja frente a los musulmanes.

Tenía una galería con arcos rodeando todo el recinto, en cuyo interior estaban las sepulturas de algunos personajes ilustres. Toda esta zona quedaba separada mediante una verja de hierro.

La Capilla de Nuestra Señora de los Mártires, fue aquí donde en 1217 se trasladó procesionalmente la imagen de la Virgen de los Mártires que estaba en Calatrava la Vieja. Esta imagen fue mandada construir por el octavo Maestre de Calatrava. Martín Fernández de Quintana y cuyos restos reposan en su interior. De aquí se accedía a un patio donde estaban las sepulturas de los siete primeros Maestres trasladados desde Calatrava la Vieja.

En el siglo XVI, el Comendador Mayor Diego de Cabrera obtuvo del Papa León, autorización de extraer un poco de tierra de los Santos Lugares y mezclarla en el suelo de la capilla y del cementerio, por lo que obtendrían indulgencias los que aquí vinieran a orar.

EL CASTILLO

Ocupa toda la zona centro del conjunto, y está construido directamente sobre la roca madre.

El acceso consta de varios sistemas defensivos, como la antemuralla, la propia puerta, el estrechamiento de la escalera y la entrada en recodo. Todo esto, junto al resto de sistemas de defensa del conjunto, hacen que Calatrava la Nueva fuera prácticamente inexpugnable y equiparable a otras construcciones cruzadas de Tierra Santa como el Krak de los Caballeros en Siria. Todo hace pensar que fue ideado para poder soportar un gran asedio, muestra de ello es la existencia de las dos plazas de armas,  sus dos torres y un aljibe debajo de las dependencias del Gran Maestre.

La parte central del castillo es la más antigua en construcción, que se define debido al paramento utilizado y  tipo de aparejo. Y se documenta que en el siglo XVI el castillo contaba con bastantes piezas de artillería.

patiodearmasLa plaza de armas, tras pasar por la puerta en recodo se accede a una galería abovedada abierta a la plaza de armas mediante tres arcos apuntados . Aquí encontramos a la derecha, una pequeña puerta con arco de piedra que sube al Archivo por una escalera de caracol, el archivo es una sala abovedada y construida en piedra para salvarla de incendios, ya que era el lugar donde se guardaba la documentación de la Orden en ochenta cajones dividido por Encomiendas. Al fondo se sitúan las dependencias reservadas al Gran Maestre de la Orden y una gran escalera de piedra que accede al piso intermedio con dos habitaciones (posiblemente dependencias para el Alcaide y el cuerpo de guardia). Continuando por esta escalera se llega al piso superior, hoy acondicionado como terraza, pero que en origen eran más dependencias. Sobre este piso se encontraba otro superor destruido en el terremoto de Lisboa en 1755.

Claustro, actualmente, muy destruido, permitía el acceso a la Sala Capitular, Iglesia y Torre de la Vela. Era una construcción de bóvedas y arcos de ladrillos con cuatro paredes. Su acceso principal tenía el escudo de García López de Padilla, último gran Maestre de la Orden de Calatrava. Bajo el cuerpo norte del claustro se encuentra el aljibe principal, ocupando desde la muralla oriental hasta la entrada del castillo. Recogía todo el agua de la Iglesia, Claustro, y convento por medio de un sistema de canales, habitaciones (posiblemente dependencias para el Alcaide y el cuerpo de guardia). Continuando por esta escalera se llega al piso superior, hoy acondicionado como terraza, pero que en origen eran más dependencias. Sobre este piso se encontraba otro superior destruido en el terremoto de Lisboa en 1755.

Sobre el Claustro se encontraba un corredor y dos salas de edificios antiguos que servían de biblioteca. En medio hay un olivo, símbolo de las numerosas victorias de esta gran casa.

La cocina, desde el lienzo sur del claustro se encuentra una puerta que da a la cocina, fabricada con bóveda de ladrillo. No había nada de madera para protegerla de los incendios. Consecutivamente estaba la despensa y más abajo la panadería, horno y trojes para la harina.

Sala  Capitular, este lugar era donde realizaban las reuniones los caballeros de la Orden presidida por el Gran Maestre. Esta sala ha sufrido diversas modificaciones; así en un principio su forma era trapezoidal con dos gradas a su alrededor, y puerta de ladrillo que daba acceso al claustro. Posteriormente se cuadran sus paredes, cerrando la puerta del claustro y abriendo una que comunica con el parlatorio, entonces se construyen tres gradas tapando las anteriores, las ventanas posiblemente se conservaran abiertas. Y una última en la que se deja con el mismo nivel que el convento.

Las gradas, estaban cubiertas con madera formando un alto respaldo. El techo era un artesonado dorado, y con colores, y en la cornisa escudos de plata; en el fondo cruces negras de la Orden y otras de fondo azul y padillas de planta, y fondo rojo y trece roeles de oro, perteneciente este último al Maestre García López. El suelo era de azulejos decorados. Sobre esta sala se encontraba la biblioteca y la Torre de la Vela, en la cual se encontraba el campanario y el reloj.

El refectorio, al sur del claustro y paralelo a las cocinas se encuentra esta dependencia destinada a dar de comer a los conventuales.Tiene una longitud de más de sesenta pasos y en igual proporción su latitud y altura. Fue restaurado a finales del siglo. Sus maderas y vigas de aire estaban pintadas con algunas molduras doradas y florones de oro. En la cornisa estaban pintadas las armas de los Reyes Católicos.

A mano izquierda tiene un arco de piedra pintado en la pared, que antiguamente servía para lavarse. Más adelante habría otro arco con su vidriera y, un atril, todo de piedra. A este mismo lado había tres ventanas las cuales, en su tiempo estaban decoradas con vidrieras de colores.

En el frente se encontraban otras tres ventanas decoradas con la misma forma que las anteriores. En esta testera había una grada de seis pasos de ancho y sobre ellas dos mesas con sus asientos y dos gradas de madera, destinadas ambas para los superiores. Más debajo de la grada se podían encontrar seis mesas por banda. En este frente quedaba una ventana que comunicaba a la cocina y la despensa por donde se suministraba tanto la comida como el agua.

Patio de parlatorio, se llama patio del parlatorio por estar consecutivo con él una pieza dedicada para hablar los conventuales con más de cuatro años de hábito. Tenía asientos a ambos lados y una ventana rasgada al medio día. El techo era de molduras doradas y colores, con escudos de armas de fondo azul y padillas de palta, blasón de los Caballeros de este apellido. En el mismo patio había una cuadra con una chimenea pequeña que en su tiempo servía de calefactorio. Comunicaba con la portería de acceso a la clausura que se encontraba en la escalera que subía del patio principal, realizada en caliza y ladrillo.

Los dormitorios. Del patio del parlatorio se pasaba a los dormitorios. Estaban fabricados como un cuerpo grande de iglesia. Las vigas de aire y maderas pintadas de negro, blanco y carmesí, con algunos escudos pintados de fondo blanco y cruces rojas, otro de fondo blanco y cinco armiños y en otro de fondo azul estaban dos calderas, el cual correspondía al escudo de los Guzmanes. Había dos pisos de dormitorios con diez celdas en cada uno. Al piso alto se accedía mediante dos escaleras de madera situadas en cada extremo del corredor. Las celdas se distribuían todas al lado izquierdo del corredor. Las celdas constaban del propio habitáculo y una pequeña ventana, todas menos la del Prior, que se encuentra en la zona central del piso bajo, ésta tenia varias dependencias, además de una terraza con un escape secreto.

La hospedería baja, eran los aposentos de las personas no profesas y visitantes. Los aposentos que daban a Oriente eran los ocupados por las personas de mayor calidad.

Tenía siete habitaciones al norte y el Corredor de Caballeros al sur, dicho corredor formaba una galería de ladrillos orientado al sur donde tomaban el sol los frailes ancianos. Desde aquí se bajaba al comedor de caballeros por la escalera construida para la visita de Felipe II y su esposa, de forma que esta pudiera llegar a la hospedería sin pasar por el convento.

 

 

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